Como todos los sábados Reinaldo y Missy se disponían a pasear por el valle, es el día mas esperado para ambos ya que en el camino recogen higos con los que preparan una deliciosa tarta que les dura toda la semana, lamentablemente en ésta ocasión las cosas no salieron como lo esperaban.
 
No hace tanto frío Missy, que exagerada eres - le dijo Reinaldo a la pequeña perrita que estaba temblando, la muy mimada pasa todo el día en casa y le cuesta acostumbrarse a la temperatura externa.
Creo que te sobreprotego demasiado, eres una debilucha, hasta la espuma del café es mas fuerte- le dijo en tono de broma; al escuchar ésto, Missy se sintió muy ofendida y rápidamente pensó en que debía demostrar que sí podía arreglárselas por su cuenta.
Sin pensarlo dos veces, salio corriendo en dirección al Desierto Estrellado, un lugar misterioso y peligroso donde solo los mas fuertes regresan.
Missy!! espera era solo una broma, no te vayas!!- le gritó Reinaldo, pero fue inútil, al ver la dirección en que partió pudo entender su enojo, debió sentirse muy dolida por que la trato de frágil y lo mas probable es que quiera demostrar que no lo es.
Reinaldo salió corriendo hacia el Desierto Estrellado, se sentía tan culpable que no pensó en lo peligroso que es ese lugar.
 
Missy ¿Donde estas? por favor perdóname- gritaba Reinaldo en medio del desierto, cada vez le era mas difícil hacerlo, su garganta empezó a secarse por el fino polvo que se levantaba al caminar y los ojos le ardían por lo mismo.
Cuando estaba a punto de desplomarse por agotamiento, pudo escuchar un ruido extraño, era como un ladrido pero "cristalino", como si una copa de vidrio ladrara, por un momento pensó que estaba alucinando, pero aún así volteo para ver de que se trataba.
Era un Perrito Lunar, una criatura casi mítica en su pueblo, cuya existencia siempre fue motivo de debate. Así que existes -le dijo Reinaldo- por favor ayudame a encontrar a mi perrita Missy, Tú debes conocer bien este lugar- Perrito Lunar lo escuchó y se quedó quieto por un momento para luego correr decidídamente hacia el norte, Reinaldo lo siguió por instinto.
No fue mucho lo que corrieron, cerca de donde estaban Perrito Lunar le señalo a Reinaldo el lugar donde estaba Missy.
 
¡Missy!- le dijo Reinaldo con la voz entrecortada, la perrita estaba recostada y respirando con dificultad, Reinaldo se puso de rodillas para intentar reanimarla, pero él también estaba en malas condiciones, pensó que este sería el fin para ambos. Perrito Lunar se entristeció por lo que estaba presenciando y se quedo fijo por un instante, entonces su cuerno comenzó a brillar y de un momento a otro manifestó un destello que dejo todo en blanco.

Missy ¿Donde estas? por favor perdóname- gritaba Reinaldo en medio del desierto, cada vez le era mas difícil hacerlo, su garganta empezó a secarse por el fino polvo que se levantaba al caminar y los ojos le ardían por lo mismo.
Cuando estaba a punto de desplomarse por agotamiento, pudo escuchar un ruido extraño, era como un ladrido pero "cristalino", como si una copa de vidrio ladrara, por un momento pensó que estaba alucinando, pero aún así volteo para ver de que se trataba.
Era un Perrito Lunar, una criatura casi mítica en su pueblo, cuya existencia siempre fue motivo de debate. Así que existes -le dijo Reinaldo- por favor ayudame a encontrar a mi perrita Missy, Tú debes conocer bien este lugar- Perrito Lunar lo escuchó y se quedó quieto por un momento para luego correr decidídamente hacia el norte, Reinaldo lo siguió por instinto.
No fue mucho lo que corrieron, cerca de donde estaban Perrito Lunar le señalo a Reinaldo el lugar donde estaba Missy.
 
¡Missy!- le dijo Reinaldo con la voz entrecortada, la perrita estaba recostada y respirando con dificultad, Reinaldo se puso de rodillas para intentar reanimarla, pero él también estaba en malas condiciones, pensó que este sería el fin para ambos. Perrito Lunar se entristeció por lo que estaba presenciando y se quedo fijo por un instante, entonces su cuerno comenzó a brillar y de un momento a otro manifestó un destello que dejo todo en blanco.
Oh! ¿Dónde estoy? pero... ¡Es mi casa! ¿Qué hago aquí? - Reinaldo no entendía lo que pasaba, luego de frotarse los ojos se dio cuenta que no estaba solo, Missy y Perrito Lunar estaban con él sanos y salvos. Al parecer la luz que emanó de éste misterioso animalito fue capaz de curar las heridas de ambos y teletransportarlos a casa.
Quiero que me perdones, no quise herir tus sentimientos, de verdad fue una broma muy pesada y ni siquiera fue graciosa- dijo Reinaldo muy apenado, Missy lo miro con cariño, mientras estuvo perdida extrañó mucho su hogar y su compañía, entendió que lo mas probable es que sea cierto que es débil, pero eso no es tan malo mientras viva una vida tranquila lejos del peligro.
Reinaldo recordó que tenía comida en la despensa así que invitó a comer a Perrito Lunar, éste aceptó moviendo su cabeza de arriba hacia abajo. Después de cenar, Reinaldo y Missy se despidieron de él, quizá ya no lo volverán a ver, pero quedará en sus memorias para siempre.
 
La fábula, diseño de personajes, escenografía y la contrucción de éstas, así como también la fotografía y animación en stopmotion son creación original de Cristina Toro Ulloa (Feltíriums).
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